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Adicción y las emociones

Ayer y mañana

Inconformidad

Lujuria

Adicción y las emociones:

La enfermedad de la adicción puede ser de dos tipos, adicción a substancias y adicción a comportamientos.  Toda adicción afecta diferentes áreas de la persona que la sufre: el área física, el área mental, el área emocional, el área espiritual y el área social.

Hoy hablaremos un poco sobre el área emocional.  Se dice que la adicción es la enfermedad de las emociones.  El adicto tiene mucha dificultad para manejar cualquier estado de ánimo, las emociones se le desbordan y pierde el poder de decisión sobre sus acciones actuando reactivamente, osea sin pensar, a estímulos que para otra persona serian fáciles de procesar.  Normalmente se siente, luego se piensa y por último se actúa.  Al no poder seguir este proceso se actúa sin pensar ni medir consecuencias, haciendo o diciendo cosas que uno no debe y muchas veces no quiere hacer.  La persona si está contenta se pone eufórica y pierde el control, si esta triste se pone depresiva y pierde el control, si no pasa nada se desespera y pierde el control, si este enojado se pone Histérico y pierde el control, y así con casi cualquier estado en el que este.  Esta inestabilidad emocional provoca un deseo obsesivo de escapar de estos sentimientos desbordados e incómodos utilizando distractores que pueden ser: substancias, juego, trabajo, internet, tv, comida, relaciones, etc… en fin casi cualquier actividad realizada compulsivamente.  Estos excesos comienzan a provocarle consecuencias en todas las áreas de su vida.  Deja de cumplir con obligaciones familiares, laborales, personales y sociales entre otras.

Un tratamiento adecuado de una adicción debe poner mucha atención a el trabajo terapéutico del área emocional.  Se le enseña al adicto a sentir y procesar adecuadamente las emociones, recobrando así el control de sus actos y logrando que tenga tiempo de pensar antes de actuar por impulso.

Todo esto que hablamos antes es lo que se conoce como inteligencia emocional.  Hoy en día las empresas están poniendo mucha atención en esto con sus personas claves, pues esto es lo que les permite tomar decisiones más racionales y no emocionales.  Las decisiones emocionales pueden ir en contra de la razón y perjudicar los intereses del negocio.

 

Ayer y mañana:

¿Cuántas veces nos encontramos perdiendo el tiempo preocupándonos por el ayer o el mañana?   ¿Valdrá la pena gastar tanta energía en cosas en las que uno no tiene control?

He desperdiciado mucho tiempo de mi vida preocupándome por situaciones que ya pasaron y no puedo cambiar.  El pasado solamente me sirve para aprender, por lo que trato de verlo como lecciones.  Es muy fácil caer en usarlo para hacernos daño a nosotros mismos.  ¿Por qué nos cuesta tanto tratarnos como tratamos a un buen amigo?   A un buen amigo, cuando comete un error,  yo lo apoyo y trato de ayudarlo a resolverlo, no lo trato como inútil y lo insulto.  ¿Por qué no tengo compasión y tolerancia conmigo?  Muchas veces me pongo metas que no son reales y al no alcanzarlas uso esa supuesta derrota para dañarme.

Una de las pocas cosas que son seguras en mi vida, es que me voy a equivocar constantemente hasta el día que me muera.  Aceptando esto puedo usar mis errores como parte del aprendizaje que me ha hecho quien soy hoy.
            El futuro no existe, cualquier cosa que yo pienso en el futuro me la estoy inventando.  Estas invenciones me predisponen,  cuando no se cumplen, me producen frustración y entorpecen mi capacidad de ver objetivamente los hechos.  Pensar mucho en el futuro me produce miedo porque no se qué va a pasar.

En el único momento en el que puedo influir en mi vida es en el ahora, que es realmente lo único que existe.  El pasado ya paso y el futuro existirá solo cuando sea el ahora, por lo que la única manera de cambiar mi futuro es enfocándome en lo que estoy haciendo en este instante y tratar de hacerlo lo mejor que pueda, todo lo demás lo hare en su momento.


Inconformidad :

¿Por qué tanta inconformidad en mi vida?  Será que solo estoy fijándome en las pocas cosas que quiero y no tengo.    Muchas veces, es mas cómodo para mi, echarle la culpa de algo que me está haciendo sentir mal, a circunstancias externas, cuando realmente es algo que hice o deje de hacer lo que me está produciendo el malestar. 

En otras ocasiones, no quiero aceptar la realidad y pienso que si peleo lo suficiente puedo cambiarla, logrando solamente empeorar la situación.  Si baso mis decisiones en como quisiera yo que fuera la realidad en lugar de cómo es realmente, invariablemente mis resultados no van a ser ni cercanos a lo que esperaba, puesto que parto de algo que es falso.  Mi primer paso es tratar de ver la realidad como es, por más que me desagrade, y tratar de hacer lo mejor que pueda con ello.

Yo puedo decidir, hasta cierto punto, como me siento.  Si me enfoco en las cosas que son buenas en mi vida, esto me produce sentimientos positivos, al igual, si me enfoco en cosas que no son como quiero, me producen inconformidad y sentimientos incómodos.

Mi percepción de la realidad constantemente es distorsionada por mi cabeza.  ¿Cómo puede ser que un día amanezco viendo mi vida de una manera pesimista y sin solución, y al día siguiente, sin que nada en mi entorno cambie, veo todo positivamente y estoy contento con mi realidad?

Como cuesta ver la realidad como es y dejar de estarla decorando a conveniencia de mi estado de ánimo. Algunas veces para no ver una realidad que no me gusta, y otras para producirme malestar. De cualquier manera, mientras más clara la logre ver, mejor voy a estar a la larga.

Hoy en día trato de estar conforme con lo que me pasa, porque siempre, lo que parecía malo, después de un tiempo resulto siendo una cosa positiva en mi vida, lo que pasa es que no tenía la información completa para verlo.

A toda situación se le puede sacar algo bueno.  Si me ocupo en hacerlo, tengo menos tiempo para ver lo malo, que es lo que me hace sentir mal, y después de todo, lo que busco en mi vida es sentirme bien, ¿o no?

Lujuria

La máscara de la adicción.

Escuchando respuestas en múltiples terapias  encontré que la mayoría de personas, consideraba a la  lujuria un tema de abordaje exclusivamente sexual, considerando confuso  su término en otras áreas de la adicción no química, por poner algunos ejemplos: En la compulsión por la comida ¿Qué tiene de malo? acaso no es que tenemos que comer para vivir. La adicción al trabajo ¿Qué tiene de malo un trabajo digno y honrado? es el generador de ingresos.  La adicción al sexo ¿Qué tiene de malo tener sexo? ¡Es una manifestación de mi personalidad!   Así podría pasar al los temas de la televisión, cine, compras, juego.  Sin olvidar los anestésicos químicos.

 Cuando se adopta un comportamiento en la vida, debemos saber que aunado a él vienen las consecuencias:

  • Si sigo comiendo de forma desmedida, estoy propenso a un ataque al corazón.
  • Si sigo trabajando de manera tan intensa, terminare con hipertensión.
  • Si tengo sexo desordenado (más de una pareja), podría contraer sida.
  • Si no me despego del televisor, corro el riesgo de convertirme en estatua.
  • Se de sobra que si no quito de mi vida los narcóticos, acabare con una lesión cerebral.

La adicción es en la ruta de la lujuria, sin límites, de manera desbordante, es no poder decir NO.  Es el factor determinante a la substancia, a las actitudes y a emociones negativas. Cuando mi vida se ve tocada por la lujuria uno de los más claros indicadores será el no poder tener relaciones de autentica unidad, porque me obsesiono conmigo mismo,  mi vida constantemente esta en situaciones de riesgo, sintiéndome atraído por la belleza, el poder  y la fantasía en la búsqueda  del efecto mágico que produce en mi.

Reconociendo una salida al flagelante paso de la lujuria, es en el encuentro conmigo mismo, en un cambio de actitud decisivo, verme a mí con pensamiento positivo reconociéndome un ser único, finito, digno e irrepetible, dejando la culpa en el pasado y viviendo responsablemente el presente.

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